24 de octubre de 2009

Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011 – JMJ Madrid 2011, el cardenal Rouco inaugura la sede


El cardenal Rouco destaca que la preparación a la JMJ 2011 “contribuirá a sembrar la buena humanidad, la buena juventud y el buen estilo de vivir”
Análisis Digital - El arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela, bendijo hoy los locales de la sede de la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011, situados en la madrileña plaza de san Juan de la Cruz. Con una nutrida representación de jóvenes, así como de niños y mayores, el cardenal Rouco presidió un acto que sirve de comienzo de la carrera hacia 2011. Una primera etapa, que pidió se recorra con “talante paulino”, es decir, no desfalleciendo y viviendo con gozo y alegría lo que está por llegar.
Destacando los frutos pastorales y humanos que dará la Jornada Mundial de la Juventud, el cardenal dijo que durante estos dos años que quedan será necesaria una preparación apostólica y espiritual y poder vivir el encuentro con el Señor de una manera plena. Pero destacó, también que “es evidente el significado social, cultural y económico” de la Jornada.
Para el cardenal, “contribuye a sembrar la buena humanidad, la buena juventud, el buen estilo de vivir y el buen estilo de Madrid”. “Madrid –agregó- irradiará los mejores valores”.
Así, recordó la doble misión y el significado de la celebración de la misma. En primer término, se refirió a que la tercera semana de agosto de 2011, la que será –sin duda- una gran semana de oración- poder vivir el misterio de la Iglesia de manera mundial y de una manera palpable. “Que el ánimo apostólico nos embargue a todos”, pidió.
En segundo lugar, destacó el gran testimonio de fe y de expresión eclesial que significa la Jornada. “El hecho de que en la celebración esté representada toda la juventud del mundo tiene una fuerza extraordinaria”, comentó.
Hablando de los jóvenes, dijo que el testimonio que van a dar a al mundo es de un valor extraordinario y más aún en un momento en el que “la juventud del mundo necesita como nunca conocer a Cristo para que su vida se llene de felicidad”. Y es que, añadió, “la felicidad viene cuando se sabe llevar la Cruz”.
Hizo, además, un repaso por la historia y por la patria y recordó que “fueron millares, precisamente de jóvenes, los que dieron su sangre por Cristo en el siglo XX, en España también”. Destacó que la historia está marcada por el ‘Sí’ a Cristo desde el comienzo de la Hispania romana, después con los visigodos, la Reconquista, los siglos XV y XVI, la España misionera, el intento por hacer cristiana la Ilustración o los siglos XIX y XX, también marcados por la presencia de Cristo en las familias y en la mayoría de la sociedad. “Nos encontramos –concluyó- ante una patria Iglesia.